Sobre Isaac Asimov y los Entornos Personales de Aprendizaje

Ya en 1988 el escritor Isaac Asimov imaginó un futuro reciente en el que cada casa contaría con ordenadores conectados a enormes bibliotecas, donde cualquier persona podría hacer preguntas y obtener respuestas, mediante el acceso a materiales de referencia sobre cualquier tema en el que estuviera interesado. En esta entrevista explica cómo cada individuo sería capaz de aprender desde su casa siguiendo su propio ritmo, en el momento del día más propicio para él, y cómo disfrutaría trazando su propio recorrido para alcanzar su aprendizaje:

https://www.youtube.com/watch?v=oIUo51qXuPQ

Llama la atención que ya en esta entrevista se hable de personal learning, un concepto que es ahora, en pleno siglo XXI, cuando está cobrando fuerza verdaderamente. Este tipo de aprendizaje se basa en los intereses de los alumnos, y no está vinculado ni a su edad ni al lugar en el que se encuentran. Se trata, por tanto, de un aprendizaje autónomo, de un aprendizaje voluntario. De hecho, en los últimos tiempos ha surgido un nuevo acrónimo que, como reconocen Jordi Adell y Linda Castañeda (2010), inunda todos los grandes titulares sobre educación en general y sobre tecnología educativa en particular: PLE. Dicho acrónimo ha sido traducido al español como: Entornos Personales de Aprendizaje. Así lo explican ellos:

Parece que hay un cambio de iluminación, de una luz general que nos deslumbra a todos y se emite desde focos concretos y generalizados, a una luz distintiva que ilumina de forma diferente a cada persona y al camino que hace, una luz que se nutre de los matices que la Web 2.0 le permite componer al propio iluminado (J. Adell y L. Castañeda, 2010: 2).

Estos autores entienden los Entornos Personales de Aprendizaje (PLE) como conjuntos de herramientas, fuentes de información, conexiones y actividades que cada persona utiliza de forma asidua para aprender. Es decir, que el entorno personal de aprendizaje incluye tanto aquello que una persona consulta para informarse, como las relaciones que establece con dicha información y entre esa información y otras informaciones que consulta; así como las personas que le sirven de referencia, las conexiones entre dichas personas y el propio alumno, y por supuesto, los mecanismos que le sirven para reelaborar la información y reconstruirla como conocimiento.

Recientemente he sido invitada a dar una conferencia en el Máster en Enseñanza de Español como Lengua Extranjera de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA), en la que he hablado sobre cómo los recursos digitales permiten construir Entornos Personales de Aprendizaje para aprender español como lengua extranjera. Y es que, según el Instituto Cervantes, entre las competencias clave del profesorado de ELE, se encuentra la de: “Servirse de las TIC para el desempeño de su trabajo”. Esto supone:

-Implicarse en el desarrollo de la propia competencia digital.

-Desenvolverse en entornos digitales y con aplicaciones informáticas disponibles.

-Aprovechar el potencial didáctico de las TIC.

-Promover que el alumno se sirva de las TIC para su aprendizaje.

Sin embargo, no podemos perder de vista que, como afirmaba ya Stevick (1980: 4):

El éxito en el aprendizaje de una lengua extranjera depende menos de los materiales, las técnicas o los análisis lingüísticos, y más de lo que ocurre entre y dentro de las personas que están en el aula.

 

Entrada elaborada por Ana Mancera Rueda.

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